http://www.um.es/tonosdigital/znum5/relecturas/carandell1.jpg“He aquí como una figura retórica empleada en un discurso por uno de los diputados de la Cámara, estuvo a punto de convertirse en un compromiso patrimonial. En la sesión del 19 de octubre de 1932, el diputado agrario señor Lamamie de Clairac afirmó que para demostrar que la agricultura es una ruina en Salamanca, yo cedo mis tierras a quién las quiera. El diputado Pérez Madrigal, maestro en las interrupciones, saltó en su escaño y exclamó: ¡Yo!

Se arruinará su señoría, le replicó Lamamie. Y Pérez Madrigal contestó: Ya estoy arruinado. Pero vea su señoría, que acaba de hacer una manifestación ante los secretarios de la Cámara y el presidente.

Y la sostengo. Cederé mis tierras, replicó el diputado agrario.

Al día siguiente Pérez Madrigal presentó ante el juzgado un requerimiento para que el diputado Lamamie cumpliera con lo ofrecido. Se celebró el juicio de conciliación pero la cosa no pasó de ahí. Los periódicos tuvieron tema para muchos días”.

Carandell, L. El show de sus señorías : antología de anécdotas parlamentarias. Barcelona : Lunwerg, 1988. p. 122